2013-07-21 Otra visita a los Cortijos de La Semana

Una zona de contrastes ésta de los cortijos de La Semana, perteneciente a Caniles. Situada en el curso bajo del arroyo Moras, justo antes de su unión con el curso del Uclías para formar el Galopón, nos ofrece el contraste entre la aridez de las ramblas arenosas y llenas de retamas de gran porte y otros arbustos, y los campos labrados divididos en tiras paralelas perpendiculares al curso del arroyo; también contrasta la planicie de los cauces entre las paredes abruptas de los cerros color ocre y los múltiples barrancos que los forman.

Comenzamos a la altura del cortijo del Martes en el que nada más llegar observamos actividad laboriosa, al contrario que en otras zonas de nuestro Parque Natural; sonidos de personas, vehículos e incluso animales, mezclados con el del agua corriendo por la acequia.

Recorrido:[sgpx gpx=”/wp-content/blogs.dir/9/files/gpx/A) LA SEMANA-FABRIQUILLA DEL ORO.gpx”]

No hay cosa más agradable en verano, con el calor en apogeo, que el sonido del agua corriendo en la cercanía como promesa de un refrescón tan necesario como placentero y más aún tras algún esfuerzo físico prolongado; parecería como si este esfuerzo fuese menor o menos cansado. Hoy hemos tenido esta suerte, agua corriendo a lo largo del camino durante buena parte del trayecto, que ha minimizado la aridez de otra buena parte del mismo. La acequia va paralela al camino principal de La Semana, desde su toma de agua, llenando las balsas de distintos tamaños que hay de vez en cuando.

Caminando hacia el norte, cauce abajo, pasamos por cortijos en ruinas más o menos antiguas que jalonan nuestro camino, a veces con signos de ser usados aún para acoger ganado y con balsas de riego en sus inmediaciones, pasamos por el cortijo del Jueves y de otros de dudoso nombre, aproximándonos a las juntas de los dos arroyos donde se forma un extenso llano arenoso con abundante vegetación en sus bordes y rodeado de cerros con extrañas formaciones debidas a la erosión.

En esta dirección llegamos a una edificación bastante grande que es la llamada Fabriquilla del Oro, según nos informa un cartel, en donde quedan vestigios de antiguas construcciones árabes y dedicada durante tiempo al procesamiento del oro que se extraía en varios lugares de la zona. La construcción está compuesta por varias edificaciones que parecen de distintas épocas que delimitan un patio central al que se tenía acceso a través de una puerta con arco aún en pie; esta puerta permite curiosas vistas de la rambla desde dentro y le da a la construcción una imagen peculiar y característica desde fuera pues destaca en su lisa y larga fachada, incluso desde lejos. Nos preguntamos ¿De todas las edificaciones que quedan en pie, cuales serán de origen árabe?

Siguiendo un trecho hacia el norte pasamos al otro margen de la cañada y nos encaminamos al curso del arroyo Uclías tras pasar las Juntas; dominando este paraje vemos al fondo y en alto la Fabriquilla del Oro con el arco de su portón en medio de la fachada, recibiendo ya el sol de pleno, y el cortijo del Jueves por donde pasamos antes. La rambla de Uclías tiene menos cultivos que su gemela de Moras y presenta un aspecto desértico por su aridez.

Mapa del recorrido:B) Mapa de La Semana (Medium)

De vuelta al Moras por el camino que comunica ambas ramblas, pasamos por las eras del cortijo del Martes en donde vemos un pozo con brocal de piedras (el segundo del día con idéntica forma) y volvemos al camino inicial para seguirlo hacia el sur esta vez. Se sucederán los cortijos del Lunes, del Domingo, del Sábado, y otros edificios menores, hasta llegar a la toma de la acequia principal, donde la rambla comienza; hacia arriba, el cauce trae agua abundante y se suceden los bancales con huertos y choperas en las riberas, incluso hay personas trabajando los campos o pasando el domingo al fresco, con las que departimos sobre el nacimiento del agua o los trabajos que realizan. Es la zona que se denomina en los mapas como del Cortijo del Tuerto.

Un poco más arriba, entre la vegetación y tras una buena alameda se encuentra un molino abandonado, una edificación importante, con una fachada a la sombra de los álamos que invita al descanso y una muela apoyada en su fachada. A través de una ventana se observan los restos de la maquinaria del molino y nos llama la atención el número veintidós en una plaquita sobre la puerta principal. Tras curiosear alrededor de este molino volvemos al camino para deshacerlo, hasta nuestro vehículo que espera en el Martes, dando por concluida la caminata de hoy, otro día buscaremos los cortijos del miércoles y viernes.

Galería de fotos:[nggallery id=23]

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